18/5/17

Hoy leemos: Cómo arreglar un libro mojado


¡Bienvenidos de nuevo, Habitantes de La Madriguera!

Tenemos lectura nueva (cómo nos gusta) en nuestro rinconcito gracias a Literatura SM. Hoy leemos: Cómo arreglar un libro mojado, ganador del Premio Barco de Vapor 2017, merecidísimo.
Hablamos de un libro precioso de tapa dura, de esos que te emocionan y te llegan al alma. En cuanto llegó a casa no pude evitarlo, lo devoré en un plis y me tuvo llorando como una magdalena de la emoción un buen rato. Rebonito que es y una con la sensibilidad a flor de piel, pues imaginaos... Yo lo recomendaría incluso para los adultos, no sólo para los peques. 
Luego, lo hemos leído poco a poco mi enana y yo juntas y lo ha disfrutado mucho y sí, habéis adivinado, es de lágrima floja como su mami. Ojalá no pierda esa capacidad de emocionarse nunca.


Ficha técnica:
  • Título: Cómo arreglar un libro mojado.
  • Texto: Roberto Aliaga
  • Ilustraciones: Clara Soriano
  • Editorial: Colección Naranja El Barco de Vapor de Literatura SM
  • Nº de Páginas: 112
  • Temas: Familia, amistad, conflictos familiares, maltrato animal...
  • Edad: De 8 a 11 años.


Sinopsis:
"Ha sido un accidente, lo prometo: yo no quería mojar el libro. El libro que no es un libro. Y tampoco quería leerlo, en serio. Eso también ha sido un accidente. El caso es que quien lo ha escrito tiene un problema bien gordo... ¿Y ahora qué hacemos?"

Análisis:


Con esta intriga, comenzamos a leer. El libro empieza con una consulta de Víctor, nuestro prota, en un foro de internet preguntando cómo arreglar un libro mojado. Según él, era para un amigo, pero no es verdad. 

Esa misma tarde de viernes en el parque, después de su competición de todos los días en los columpios con su archienemiga, la niña de las coletas que siempre le ganaba (bueno, siempre no, aquel viernes jugó sucio para ganarle a aquella mocosa, chuleta, entrometida, llorica, niña con coletas que no era su amiga, que quede claro) tuvo la urgentísima necesidad de hacer pis cuanto antes, así que fue a unos arbustos detrás del tobogán y empezó a vaciar la vegiga, con la mala suerte de acertar de pleno en un libro que había escondido allí. 

¡Si se enteraba su madre, bibliotecaria, era niño muerto! ¡Los libros en su casa eran sagrados! Así que sin pensarlo dos veces, cogió aquel libro color mostaza, lo escondió como pudo y se lo llevó a casa, para intentar arreglarlo y devolverlo después a su sitio. A pesar de todos los consejos que le dieron, el libro no es que mejorara mucho. Mientras lo arreglaba lo mejor que podía se le cayó al suelo, se abrió y entonces se dió cuenta de que no era un libro cualquiera, ¡era un diario! Ay, qué dilema moral... ¿Ahora qué? ¿Lo leía o no lo leía? Al final pudo más la curiosidad y empezó a leer...


Y se encontró con un drama, al chico (seguro que era un chico) que lo escribía lo habían adoptado pero no era feliz yendo con su familia nueva, unos desconocidos.. Se le hizo un nudo en la garganta, pobre niño, ¿eso de que se te lleven contra tu voluntad no es secuestro? Conforme más leía, más pena le daba, pero sin llorar, ¿eh? Lo suyo no eran lágrimas, es que se le metían cosas en los ojos...

Al día siguiente, al intentar devolver el diario a su sitio ¡descubrió que no había parque! ¿Y ahora qué? Pues por si no podía ir peor la cosa, la odiosa niña de las coletas metió las narices en el asunto y Sara (que así se llamaba) decide que si alguien lo ha escrito es porque quiere que se lea y se embarcan en la tarea de leerlo entero. Y fíjate qué cosas, se van haciendo muy amigos.

Pero deciden que tienen que averiguar más sobre la chica del diario (según Sara, seguro que era una chica) ya que mientras más leen, más convencidos están de que tienen que ayudarla, porque tiene unos problemas muy gordos, ¡está siendo maltratada!


Y hasta aquí te cuento, para que descubras tú mismo la maravillosa historia, narrada de forma magistral por Roberto Aliaga, que consigue hacerte partícipe y llevarte desde el principio de la historia hasta el final por todo el abanico de emociones y sensaciones que atraviesan los protagonistas, tratando con soltura y humor temas que, de otra forma, nos resultan más difíciles de abordar. Además, Literatura SM pone a nuestra disposición material didáctico para trabajar los temas que trata el libro, algo muy de agradecer.

Al ir insertando en el libro páginas del diario, algún pensamiento manuscrito por el protagonista, las ventanas del chat del foro que consulta al principio y las magníficas ilustraciones de Clara Soriano, se hace muy amena la lectura tanto para los peques que ya leen con soltura como para los más pequeños, como mi niña, que se acurrucan contigo mientras les lees.

Y como sé que os ha picado el gusanillo y estáis deseando saber cómo continúa y qué tal acaba (no decepciona, os lo aseguro) podéis adquirirlo si pincháis AQUÍ.
En esa misma página encontraréis los recursos didácticos de los que os hablaba anteriormente.

Hasta aquí llegamos hoy. Por favor, contadme qué os parece el libro si lo habéis leído ya o si os ha picado el gusanillo, que podéis comentar lo que queráis, siempre que queráis, que ya sabéis lo mucho que me gusta leeros y respondo en cuanto puedo.

¡Nos vemos en la siguiente historia, no me faltéis que me pongo triste! ¡Abrazos de algodón bonitos míos!
Reacciones:

2 comentarios:

  1. En villa frutitos también nos ha encantado, sin duda un libro que no puedo ni debe pasar de largo.
    Genial reseña amiga 😊😘

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